0 PREAMBULO

Esta es la narración de las vidas en Venezuela y en Chile de un empresario, ingeniero,
político, escritor, investigador, historiador y amante.
También es una contribución a la “verdadera historia” de esos países, como habría dicho
Procopio de Cesárea.
Fui testigo privilegiado de los gobiernos de Luis Herrera, Lusinchi, C.A. Perez y Chávez, en
Venezuela; de Allende, Ricardo Lagos y Bachelet, en Chile; y en pequeña medida de la
guerra civil española a través de mi amistad con el héroe, intelectual y archivista Antonio
Blavia Esquirol.
Con escasísimas excepciones, los personajes son reales y aparecen bajo su verdadero
nombre. Todas las narraciones lo son, excepción aderezos en el capÍtulo 3, “No
hablamos”.
Para los escasos testigos no será difícil descubrir el verdadero nombre del par de
personajes cuya identidad he adulterado.

Mi primer Credo fue el de Cafrune, en “Orejano”:

Yo sé que en el pago
Me tienen idea
Porque a los que mandan
No les cabresteo
Porque despreciando las huellas ajenas
Sé abrirme camino
Pa ir donde quiera.


Mas tarde, entre mis poesías, nació mí propio Credo:

Creo en mi cuerpo
encantador y encantado,
y en la resurrección
incontenible de la carne.


Creo en el deber de regar
cada intento de vida
que los ojos y las voces
pretenden apagar

Creo en la confusión de la sangre,
en la busca incansable del amor,
en exaltar la pasión en mis hijos
en abrazar la tentación,
en el reto de ponerse de pie
a gritar este Credo
en medio de las olas.


Creo que obligada a velar porque cada organismo
se combine con aquél que garantiza y perfecciona
el florecer incontenible de la especie,
la naturaleza me exige que ponga los ojos en ti
y borra en tu ausencia
el sentido del resto de las cosas
para que en ese silencio
me vea obligado
a escuchar su llamado
vestido del encanto insoportable de tu voz.


Creo en rebelarme a la condena
de olvidar aunque no quiera
de volverme ciego al padecer
de ser sordo al llanto desgarrado
de aliviar con razones mi no actuar


Creo en la unidad del cuerpo y el alma
y en el carácter simbólico
del árbol inquieto y cambiante
que describe mi sangre
en su andar incansable.





INTERNET
Parte importante de mi vida ocurrió antes de internet.
Conocí a personas de las cuales no hay huella en la web porque vivieron cuando ésta no
había nacido.
Que estas narraciones sirvan para que se pueda saber de ellas, algunas bellas e
inolvidables, otras inauguran ala en el séptimo infierno.